Si alguna vez has visto cómo una pantalla impecable en Figma termina convertida en una web “parecida, pero no igual” (márgenes raros, tipografías que bailan, botones que mutan en móvil) ya sabes el patrón 😅. Casi nunca es culpa de una persona: es culpa de un proceso sin reglas compartidas entre diseño y desarrollo. Y aquí es donde una Agencia diseño web que trabaje con sistema (no solo con pantallas) marca la diferencia: menos retrabajo, menos discusiones de “yo lo veía así”, y más velocidad real para lanzar y mejorar.

Lo que viene a continuación es un recorrido práctico, de principio a fin, para que el handoff deje de ser un momento de estrés y se convierta en un flujo repetible. Sin humo. Con cosas que puedes aplicar mañana. 🚀
Por qué el handoff “pierde” información aunque todos sean buenos
La primera trampa es pensar que el problema es “falta de detalle”. En realidad, el problema es ambigüedad: decisiones que no están explicitadas, reglas que viven en la cabeza de alguien, y componentes que parecen iguales pero no lo son.
Pasa mucho con cosas pequeñas (las que más daño hacen): un padding que cambia 4px entre pantallas, un gris que es “casi” el mismo, un icono que en Figma se ve bien pero en producción queda desalineado, un hover que nadie diseñó y el dev improvisa. Y ojo, improvisar no es mala intención: es supervivencia.
El resultado es un bucle: diseño ajusta, dev corrige, QA detecta diferencias, y todos acaban gastando energía en microdetalles en vez de mejorar el producto. Cuando esto ocurre, el coste real no es solo horas. Es consistencia perdida, velocidad de iteración más lenta y sensación de “esto nunca queda fino”.
El handoff sin pérdidas no busca el “pixel perfect” por ego. Busca una cosa más valiosa: que el equipo no tenga que adivinar.
El cambio de mentalidad que lo arregla casi todo
Hay un antes y un después cuando el equipo deja de diseñar “pantallas” y empieza a diseñar decisiones repetibles. En vez de “aquí va un botón”, pasas a “este botón tiene una jerarquía, tamaños, estados y reglas de uso”. En vez de “esta card queda bonita”, pasas a “esta card aguanta textos largos, variantes sin imagen, y se adapta a móvil sin romper”.
En Bolmia lo resumimos con una frase: si algo se repite, merece sistema. Y si algo se repite con variaciones, merece variantes (no copias).
Esto también reduce fricción entre roles. Diseñador y dev dejan de discutir sobre “cómo se ve” y empiezan a hablar sobre “cómo se comporta”. Es un cambio sutil… pero es el que convierte un proyecto en producto. 😌
Y aquí entra una realidad: cuando el handoff funciona, la web evoluciona más rápido. Y cuando evoluciona más rápido, mejoras UX, reduces fricción y normalmente sube conversión (leads, ventas, reservas). No por magia, sino porque eliminas inconsistencias que distraen o confunden.
El sistema mínimo viable en Figma: tokens que mandan, no valores sueltos
No necesitas un design system gigante para hacer un buen handoff. Necesitas lo mínimo que evite el caos: tipografías, colores, espaciados, radios, sombras… pero definidos como reglas, no como decisiones “a mano”.
Piensa en tokens como contratos. No es “este azul”, es “color de acción primaria”. No es “16px”, es “espaciado base entre secciones”. Cuando diseñas con roles, no con caprichos, el dev puede mapear eso a variables de CSS, Tailwind o un theme sin inventarse nada.
Aquí es donde muchas agencia web “de catálogo” fallan: diseñan bonito, pero no crean un lenguaje replicable. En cambio, un flujo serio se nota en dos detalles:
Primero, Figma no está lleno de valores raros (13px por aquí, 17px por allá) porque hay una escala. Segundo, los estilos están aplicados de verdad, no “parecidos”. Eso hace que el handoff sea estable aunque el proyecto tenga 80 pantallas.
Si hoy tu Figma es una colección de capas, mañana tu código será una colección de excepciones. Si hoy tu Figma es un sistema, mañana tu código será mantenible.
Componentes reutilizables que sobreviven a la vida real
Un componente “reutilizable” no es el que se usa dos veces. Es el que aguanta la realidad: textos más largos de lo esperado, traducciones, estados de error, carga lenta, contenido incompleto, y móvil estrecho. Y esta parte es clave porque el 80% de los “bugs visuales” no son bugs: son casos no contemplados.
Aquí es donde ayuda pensar como empresa de diseño web con mentalidad de producto: no entregas “pantallas finales”, entregas piezas con reglas. Por ejemplo, un botón no es solo “primary”: también tiene disabled, loading, focus, con icono, sin icono, en tamaño pequeño… y con comportamiento táctil.
Lo mismo con formularios: un input sin error, helper y validación definida es una bomba de tiempo. En staging siempre se ve bien… hasta que el usuario mete un dato mal y el sistema tiene que “decir algo”. Y si no está diseñado, alguien improvisa (y la UI se rompe).

Un truco simple: diseña un par de casos feos a propósito. Un título larguísimo, un botón con texto largo, una card sin imagen y sin precio. Si tu sistema aguanta eso, aguanta casi todo. 💪
Handoff “de verdad”: diseño y desarrollo hablando el mismo idioma
Aquí viene la parte que cambia el juego: el handoff no es un archivo compartido. Es un acuerdo. Y ese acuerdo se materializa en equivalencias: lo que existe como componente en Figma debe existir como componente en código, con nombres y variantes que tengan sentido.
Cuando trabajas con una estudio de diseño web que no entiende desarrollo, el riesgo es que el dev reciba “una foto bonita”. Cuando trabajas con un equipo que sí conecta ambos mundos, el dev recibe un sistema: componentes, variantes, tokens y reglas de responsive.
En proyectos sanos, el diseño no dicta “haz esto exacto”, sino “esta es la intención y estas son las reglas”. El dev no copia-pega CSS de Inspect, sino que implementa una API de componentes (por ejemplo, Button(intent, size, loading)) y mapea tokens a variables.
Aquí es donde el equipo gana velocidad de verdad. Porque a partir de ese punto, construir pantallas es ensamblar piezas, no reinventar una UI por pantalla.
Dev Mode e Inspect: útil para verificar, peligroso si lo conviertes en receta
Figma Inspect/Dev Mode es como una calculadora: si la usas para validar, te ayuda. Si la usas para pensar, te mete en problemas. 😅
El fallo típico es este: alguien copia el CSS que sugiere Figma capa por capa, y termina con estilos hiper-específicos que funcionan en esa pantalla… pero no escalan. El handoff queda “perfecto” una semana y luego se vuelve inmantenible.
La forma madura de usarlo es otra: comprobar tamaños, spacing, tipografías y exportar assets limpios (SVG bien, iconos consistentes). Pero el estilo final debería venir del sistema en código: variables, utilidades, tema, componentes.
Cuando el diseño está tokenizado, Inspect deja de ser un generador de CSS y se convierte en un verificador de coherencia. Y eso, en la práctica, te ahorra horas de “¿por qué este botón aquí se ve distinto?”.
Responsive sin dolor: reglas claras, no capturas aisladas
La mayoría de webs se rompen en móvil por una razón muy simple: el responsive se deja para el final. Se hace un “mobile bonito” de una pantalla… y el resto se improvisa.
Un buen handoff define comportamiento, no solo estética. Qué se apila, cuándo colapsa el menú, cómo se comportan las cards, qué pasa con tablas, cómo se tratan textos largos, y qué tamaño mínimo tiene un elemento táctil.
Aquí es donde una agencia de diseño y desarrollo web con experiencia suele insistir en lo que parece aburrido pero salva proyectos: breakpoints realistas, grids consistentes y componentes que en Figma ya responden con Auto Layout y constraints bien puestos.
Un ejemplo muy común: en desktop el layout se ve espectacular, pero en móvil el CTA se va abajo, el formulario queda eterno y el usuario se pierde. Cuando el sistema contempla esto desde el principio, la experiencia se siente intencionada, no “adaptada”.
Y sí, esto impacta en negocio. Mucho. Porque si tu tráfico es mayoritariamente móvil (spoiler: suele serlo), tu responsive es tu conversión.
Accesibilidad y estados: el agujero negro del handoff
Si tu handoff hoy “pierde” cosas, probablemente está perdiendo estados: hover, focus, active, disabled, loading. Y en formularios: error, success, helper, validación. Estos son los detalles que nadie celebra… hasta que fallan en producción.
El foco visible, por ejemplo, parece un detalle hasta que alguien navega con teclado o hasta que un navegador aplica un outline feo porque no lo controlaste. Los contrastes “casi” correctos parecen aceptables hasta que el usuario está al sol con el móvil y no ve nada.
Aquí también entra el microcopy: mensajes de error claros y humanos. No “Error 400”. Mejor “Revisa el email, parece que falta un @”. Cuando lo haces bien, no solo mejoras accesibilidad web sin fricción. Mejoras UX y reduces abandono.
Por eso insistimos tanto en que un sistema no es solo visual. Es comportamiento.
Gestión de cambios: cómo no romper 30 pantallas cuando mejoras un componente
Cuando empiezas a reutilizar componentes, aparece un miedo lógico: “si toco esto, se rompe todo”. Y eso hace que muchas webs se queden congeladas, acumulando deuda técnica hasta que un día todo explota.
La salida no es “no tocar nada”. La salida es gobernar cambios: versionar componentes, documentar decisiones, y establecer un proceso claro para modificar la librería.
En proyectos bien montados, los cambios grandes no se meten “a traición” en el default. Se crean variantes nuevas, se depreca lo viejo poco a poco y se guía la migración. En desarrollo, esto se apoya mucho con revisiones visuales (aunque sean simples) y con una disciplina: lo que está en el sistema se respeta.
Esto también aplica a branding y evoluciones. Si mañana cambias tipografía o ajustas colores, con tokens y sistema lo haces con control. Sin sistema, lo haces a base de “buscar y reemplazar” y rezar. 🙃
Un flujo realista para implementar esto sin rehacer tu proyecto
Aquí viene lo mejor: no hace falta parar el mundo ni rehacer todo. Puedes implementar handoff sin pérdidas por fases, y cada fase te devuelve tiempo.
Empiezas por el sistema mínimo: tokens y 6–10 componentes base. Lo justo para que lo nuevo ya nazca bien. Luego, migras progresivamente lo más usado: botones, formularios, cards, headers. El objetivo no es “perfección”, es consistencia creciente.
En el camino, es normal descubrir que parte del problema era organización: nombres raros, versiones duplicadas, assets sin criterio. Arreglar esto parece “poco glamuroso”, pero es lo que hace que el proyecto deje de ser frágil.
En muchos casos, la forma más rápida de recuperar control es un rediseño web parcial guiado por sistema: no cambias todo, cambias lo que afecta a consistencia, responsive y conversión.
Y si el proyecto vive en WordPress, es clave definir cómo se implementa el sistema en plantillas y bloques para no terminar con estilos por página. En ecommerce, lo mismo: el sistema debe cubrir patrones reales de producto (listados, fichas, carrito, checkout).
En Bolmia solemos decir que esto es como poner carriles a una carretera: no haces que el coche sea más rápido por arte de magia, haces que pueda ir rápido sin salirse.
Dónde solemos ver que se rompe (y cómo lo prevenimos)
Hay tres puntos donde casi siempre se rompe el handoff.
El primero es “la pantalla especial”: esa landing que alguien diseñó “un poquito distinta” porque sí. Si el sistema no permite esa variación como variante, termina siendo CSS suelto y deuda.
El segundo es el contenido: en staging todo tiene textos perfectos, imágenes ideales y números cortos. En producción llegan títulos largos, fotos raras, precios largos, traducciones… y el layout sufre. Si no lo contemplas, el handoff se rompe aunque lo hayas hecho bien “en el caso ideal”.
El tercero es el ritmo: cuando hay prisa, se saltan estados, se ignoran tokens y se mete un “arreglo rápido”. Si no hay reglas, ese arreglo rápido se convierte en el nuevo estándar.
Para evitarlo, nos apoyamos en una idea simple: el sistema tiene que ser el camino fácil. Si usar componentes correctos es más fácil que inventar, el equipo lo hará bien incluso con prisa. Si inventar es más fácil, adivina qué pasará.
El papel del equipo: cuando el handoff deja de ser un traspaso y se vuelve colaboración
Un handoff sano no es “diseño entrega y desaparece”. Es un trabajo conjunto donde se acuerdan reglas, se prueban casos reales y se iteran componentes. Cuando eso pasa, el proyecto se siente ligero.
Aquí encaja muy bien una agencia digital de diseño web que trabaje como partner (no como proveedor de pantallas): alguien que pueda hablar de UI, UX, performance, SEO técnico y conversión en la misma conversación, y que sepa aterrizarlo en un stack real.
De hecho, muchas veces el gran salto no es visual. Es operacional: menos fricción entre equipos, menos retrabajo, mejores releases y más foco en lo que importa (captación, ventas, producto).
Cuando el handoff funciona, dejas de gastar energía en “alinear” y empiezas a gastar energía en mejorar.
El handoff sin pérdidas es un sistema, no un “momento”
Si tuviera que resumirlo en una frase: el handoff se rompe cuando faltan reglas, y se arregla cuando el sistema manda. Tokens claros, componentes con variantes, responsive definido, estados completos, y un proceso de cambios que no genere miedo.

A partir de ahí, todo se vuelve más sencillo: el diseño se implementa más rápido, el desarrollo es más limpio, el QA valida con criterios y el producto evoluciona sin drama. Y eso, en la vida real, significa lanzamientos más rápidos y mejoras constantes (que es donde se gana el partido).
Preguntas frecuentes
1) ¿Qué significa “handoff sin pérdidas” en un proyecto web?
Que diseño y desarrollo comparten reglas claras (tokens, componentes, responsive y estados), evitando interpretaciones y retrabajo.
2) ¿Qué son tokens y por qué ayudan tanto?
Son decisiones convertidas en reglas (color/espaciado/tipografía por rol). Permiten que Figma y código hablen el mismo idioma.
3) ¿Por qué Dev Mode no es para copiar y pegar CSS?
Porque genera estilos por capa poco mantenibles. Se usa para validar medidas, tipografías y exportar assets, mientras el sistema manda.
4) ¿Qué componentes conviene crear primero para acelerar?
Botones, inputs, cards, modales y navegación. Son los que más se repiten y más errores generan si se improvisan.
5) ¿Cómo evito que un cambio rompa 30 pantallas?
Con variantes, versionado y reglas de deprecación: cambios grandes se introducen como nuevas opciones y se migran poco a poco.





